En una noche cualquiera en la taberna de un pequeño poblado
de paso….
-Así que luego de buscarte por todas partes te encuentro en
el fondo de un barril – dijo el joven mago - supongo que ahora suena obvio.
Se dirigía a un corpulento hombre que casi le doblaba la
estatura, un hombre ebrio y triste que no le prestaba atención alguna. El mago
pidió un vaso en el que se sirvió un poco de agua que el mismo llevaba consigo
y así dejo pasar unas cuantas horas viendo como su amigo continuaba en su
miseria.
Luego ya entrada la noche el fuerte guerrero comenzó – Todo fue
mi culpa sabes….. – el mago lo miraba con ligera indiferencia.
-Nos engañaron, me engañaron. Los enemigos eran mucho más
numerosos de lo que creíamos y esa retorcida maquina acorazada, no había nada
que hacer.