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2.07.2014

La historia de un libro, el libro de cuentos

Esta es la historia de un libro, un libro de cuentos muy particular, nadie sabe de dónde se origino lo que si sabemos fue que sus historias de alguna manera inspiraron a una jovencita de la que ya hemos relatado algunas cosas. El destino del tomo original es incierto, lo que podemos adelantar es que luego de perderse, surgieron dos nuevas “ediciones”, la primera de ellas se encuentra fuera de nuestro saber, sin embargo lo que es nuestra materia es el segundo, debido a que es la copia más fiel del libro original.

La pequeña Cat´Siuji había resguardado de aquel libro como su más preciado tesoro durante años. Cuando lo perdió todo, lógicamente el escrito también desapareció, tal vez para siempre, pero ya lo conocía de memoria o mejor dicho conocía las historias que contenía, mismas que continuaba contando cuando había oportunidad. En sus años de prisionera conoció y entablo una fuerte amistad con una joven unos años menor que ella, esta chica tenía mucho mas dones para las artes pero aun así disfrutaba cada que podía de sus relatos; llegaría a conocerla tan bien que en un momento a ambas se les ocurrió lo mismo, aunque en aquellos tiempos les resultaría imposible llevarlo a cabo, reescribir el libro.

Sus destinos se separarían cuando la más pequeña  consiguiera su inesperado e improbable escape, emprendería su propio camino tratando de que este la llevase al reencuentro con la única amiga que hasta entonces había conocido, sin embargo sería demasiado tarde, cuando logro llegar al lugar donde estaba prisionera  se entero con alegría de que ella y sus amigos aun seguían con vida y que habían logrado escapar unos pocos días atrás, no le correspondería ser la heroína, no esa vez. Como quiera que fuese ya había emprendido la ocurrencia de tiempos atrás, reescribía las historias que sabia con el detalle que recordaba  y llenando un poco los vacios con su propia imaginación, no serian todas, pero lo trataría de hacer lo mejor posible, trataría de que ellas inspirasen a aquellos que llegasen a leerlas como hacía con su música, con su voz, pero el papiro y el cuero serian mucho más perdurables y sus mensajes podrían llegar a más personas por mucho mas tiempo.

De la misma manera la jovencita que recién había escapado, ahora era una mujer de veinte años y con sus cadenas rotas al fin podía emprender aquella tarea que se le ocurriera varios años atrás, reescribir su amado libro de cuentos y ¿por qué no? Ampliarlo:


“Estas son las primeras palabras que le dedico a este, mi libro de cuentos, para que quien lo lea sepa que no es mi intención el atribuirme la autoría de dichas historias, estas historias estaban contenías en un libro muy muy viejo, que tenía en mi pueblo natal desde que era una pequeñita, algunas otras debo decir que no eran del todo fantásticas, incluso podrían tratarse de acontecimientos que si tuvieron lugar en algún tiempo ya olvidado. La razón de todo esto es que mi libro se perdió hace mucho y lo he recordado con mucho cariño, sobre todo porque esas historias me inspiraron y motivaron en momentos difíciles, son en parte responsables de la persona en que me convertí, e inclusive sus historias pudieron haber influido también en mis amigos de la infancia, todos hombres de bien, por ello me he dedicado a la tarea de reescribir esas historias, si a través de ellas puede que una sola alma inspirarse para brillar con el esplendor del día o si tan solo un niño se divierte con este libro como yo lo hice, podre darme por satisfecha.

Aria en Al´Dei



12.25.2013

La+ Rompe sus Cadenas

La+ se encontraba pensativa como era usual en ella, las preguntas
acerca de su pasado la atormentaban constantemente, ¿que pudo haber
hecho mal para merecer las cadenas que hacía meses dictaban su
destino? Estando presa de las bestias que esclavizaban a hombres,
mujeres y niños por igual, era incapaz de solicitar respuesta a sus
inquietudes, el miedo opacaba toda ansiedad por descubrir las
huellas de su pasado. La llamaban "La" porque cuando fue arrojada al
calabozo era el único sonido que sus labios producían, una melodía que
repetía en todo momento, eso era lo único que podría parecerse a
alguna memoria  que pudiera preceder a su cautiverio.

Fue cuando conoció a otra esclava, llamada Cat'Siuji, que sus miedos
cedieron un poco, comenzó a hablar y a escuchar las historias de su
nueva y única amiga, historias que le brindaban una esperanza y que de
alguna manera llenaban el vacío en su memoria.


4.21.2013

Libertad y Justicia


Los días eran tortuosos la mayoría del tiempo bajo el yugo de los esclavistas, el cansancio y la fatiga era el estado natural ahí, el descanso un sueño ligero en los momentos semi-consientes donde el cuerpo llegaba al límite de su resistencia, las bestias inmisericordes gozaban con el sufrimiento de los inferiores. Sin embargo había instantes en los que al tener que realizar tareas en conjunto, los amigos separados por los barrotes y las cadenas podían verse, si bien algunas oportunidades eran tan vagas como el tan solo poder cruzar las miradas, estaba bien, en esos días era suficiente con saber que seguían con vida.

Cat había conocido a una chica que no tenía recuerdos ni memorias acerca de su pasado, su único recuerdo era una melodía que repetía en esos momentos de desolación tan frecuentes en los calabozos de los esclavos. Había sentido cierta curiosidad por la chica de la melodía, sentía una extraña afinidad, de alguna manera ella le recordaba los misterios en las historias que solía contar a los más pequeños, su pasado podía ser de lo más común, pero también cabía la increíble posibilidad de tener una gran historia detrás de ella.

Con el tiempo entablaron una amistad muy especial, en su pueblo natal, Cat nunca tuvo la oportunidad de tener amigas de su edad, las mujeres y niñas de Al´Dei tenían una diferencia de edad muy marcada con respecto a la de ella, era una sensación agradable el poder hablar con alguien de casi la misma edad, ambas tenían sueños y esperanzas que compartían a escondidas o muy escasamente. Conforme su amistad crecía Cat comenzó a hablarle, a quien todos conocían como “La”, sobre su pueblo natal y la gente que allí vivía, sobre sus amigos y rivales, romances y aventuras, finalizando en la búsqueda que los había llevado a ese infortunio. A fin de cuentas La se quedaba con las partes más agradables de los relatos, en un deseo por rellenar los huecos de su propia historia con las memorias fantásticas de su amiga, un anhelo por conocer esa tierra segura y libre de mal, crecía en ella. Particularmente le llamaba mucho la atención la gente que allí vivía, gente buena como Cat, su esposo Gen y su amigo Tay, pues hasta ese momento la gran mayoría de la gente que conocía era muy diferente a ellos, gente a la que le faltaba la luz en sus espíritus y gente oscura.

-Me gustaría conocer Al´Dei algún día – le dijo La a Cat´Siuji.

-Yo también espero poder regresar ahí en algún momento – le respondió con melancolía – si eso es posible, con mucho gusto te llevaría ahí. Podrías vivir con mi tía en la que solía ser mi habitación.

-En serio?! – Reacciono con alegría – eso me encantaría, aunque dices que no sabes dónde está.

-No lo sé, pero tengo esa esperanza, algún día regresare, cuando todo termine encontrare el camino de regreso a casa.

-Al menos puedes recordarlo- respondió con tristeza - yo no recuerdo ni mi propio nombre.

Paso un breve momento de silencio y entonces ocurrió.

-Ey!!! Dime ¿Te gustaría un nombre de Al´Dei?

Fue en ese instante que una chispa nació, el rostro de la joven conocida hasta ese entonces como La se ilumino al momento de asentir con la cabeza, la voz no le salía y las lágrimas no se contenían, por primera vez sería realmente considerada por alguien, un nombre, una persona, una historia. Cat había recordado un nombre con mucho cariño, un nombre surgido de los juegos con las que todas las jovencitas pasan el tiempo, el nombre que le gustaría llegar a ponerle a un hijo, pero no podría ser, no aun, de cierto modo parecía estar predestinado que ese nombre debía pertenecer a esa chica sin pasado.

-Tu nombre desde hoy será Lat´Berdi y algún día cuando nuestros sueños de libertad y de justicia se cumplan, iremos a Al´Dei.


4.11.2013

La+


Los meses en la esclavitud pasaron como hojas al viento, ya no se contaban los días, sino los años. A pesar de todo Cat aun mantenía una (tal vez ingenua) esperanza, sus amigos aun luchaban por sobrevivir y entre los tres se daban ánimos mutuamente para continuar.

Habían pasado varias semanas desde la última vez que vio a sus amigos, era en esos momentos cuando el miedo se hacía más fuerte, ni siquiera se atrevía a pensar en posibilidades, solo añoraba el momento de volver a verlos. Fue en uno de esos días que una joven llego al recinto de las mujeres esclavas, tenía la peculiaridad de haber sido brutalmente golpeada por los orcos (situación que ella misma paso), sin duda signo de rebeldía contra sus captores, pero en esa ocasión era diferente, usualmente no daban un trato tan duro a las que recién llegaban, después de todo, era mercancía nueva.

Cat paso el tiempo que pudo a su cuidado, su vida estuvo en riesgo mucho tiempo, esos momentos le recordaban su vida en Al'Dei, donde en varias ocasiones también cuidaba de los más pequeños cuando enfermaban o se lastimaban y esa joven no era la excepción pues se notaba que era algunos años más joven, gratos recuerdos de su hogar le traía y una extraña sensación de familiaridad.

Una noche en la que el miedo y la tristeza se apoderaron de Cat'Siuji, esta de pronto entre su llanto escucho el agudo sonido de una pequeña campana, el miedo desapareció ahuyentado por el sonido de la misma, igual como sucedía con la campana de la iglesia de su pueblo natal, la cual mantenía a salvo a sus habitantes. Cat busco en la oscuridad el origen del agudo sonido, fue difícil pero entre las cautivas logro encontrar su fuente, no era una campana, era una dulce voz que cantaba de forma sostenida:

"La"

Era la extraña de la que cuido, había despertado y entonaba una dulce aria que amenizaba el lúgubre recinto, usualmente la mayor reconfortaba a los menores pero esta vez sucedía lo contrario y sucedió en el momento más oportuno, justo antes de que la desesperación hiciera presa de ella.

-oh, al fin despertaste, dime, ¿Cómo te llamas? – pregunto Cat a la joven de cabello castaño.

No obtuvo repuesta, la chica tenía miedo, no parecía saber donde se encontraba y aun así había motivos para tenerlo. Pasaron varios minutos en los que Cat intento entablar comunicación con la extraña, pero esta se encontraba completamente enajenada, incapaz de decir algo.

-no sé cuál es mi nombre- dijo al fin con temor en los labios – no sé donde estoy o de donde vengo, no sé nada…. Solo ese sonido, esa canción:

 “La”