4.24.2014

Aquel que pone a sus oponentes de rodillas

Rhay era un artista viajero, le gustaba pintar lienzos en trazos fugaces según le dictara su inspiración. Errante como era su costumbre, una vez se perdió en el bosque, había escapado de una banda de goblins, seres pequeños de la mitad de la estatura de un hombre, pero de rasgos maliciosos y piel rojiza, lo atacaron en grupo aislándolo para que uno de sus cazadores montado en un huargo le diera muerte, luego saquearían sus pertenencias en busca de oro y cualquier cosa que esas criaturas considerasen de valor. Pero Rhay era valiente e impulsivo, cuando se vio superado en número, emprendió la huida, no tenia forma de escapar de un huargo su gran velocidad no superaría a un cuadrúpedo entrenado para una persecución, la bestia y su jinete tenían la ventaja en tierra, así que ahí encontró su salida. Emprendió una carrera hacia un árbol con las fauces del animal tan próximas que sentía su aliento en la espalda, dio un salto y apoyo una pierna contra el tronco, empleo toda su fuerza para lograr un fuerte impulso y salto hacia otro árbol cercano, esta vez con la pierna opuesta y con más gracia que fuerza, salto nuevamente hasta las ramas superiores de otro árbol. Logro ver un par de flechas golpear la madera, pero no miro hacia atrás, saltando entre las ramas no tardo tiempo en perder a sus perseguidores; meditaba sobre lo que había pasado, ahora mientras volaba entre las copas del bosque y ya sin el peligro a la vista reflexiono y un pensamiento llego a su mente.


"esos no eran bandidos, era una patrulla"

4.11.2014

Matt, El que Perdura

El pozo es peligroso, la razón por la que es tan peligroso es que ahí se recoge el agua tan necesaria para el pueblo y debe ser visitado a diario, eso le da a "el" muchas oportunidades.


Mucho tiempo el agua era traída de los ríos cercanos por las mujeres para el uso diario, pero eso era muy inconveniente, las sequias hacían que la gente padeciera y el peligro era latente cuando habían niños pequeños, pues lo lobos eran audaces. Con el tiempo se crearon los pozos, algunos eran manantiales naturales, otros eran construidos por los hombres para llegar a los lechos subterráneos, así podían abastecerse del vital liquido en toda época del año.


Matt'Suu tenía cerca de once años y era el elegido en su hogar para acarrar los cubos que eran necesarios para su casa. A veces su amiga Aria lo convencía e incluso casi lo obligaba a ayudarle a llevar agua extra para algunos de los vecinos del pueblo para así facilitarles un poco el "que hacer" diario, sin duda era un alivio para Matt cuando podía cumplir su labor sin que Aria se diera cuenta, le gustaba la sensación de ayudar, pero le gustaba más el tiempo libre para ir a jugar o simplemente meterse en problemas con el sacerdote de la región.

 

4.10.2014

Una Hoja Mellada

Nacida de la roca y el fuego, forjada por las manos del artesano, blandida por aquel a cuya mano llegase, la espada, el arma, instrumento hecho para asesinar o en mejores circunstancias para defender una causa. Que es ello que la impulsa? No importa, ella únicamente permanece firme, esa es su tarea, ser firme y confiable, lo demás dependerá del espadachín.


No era una reliquia salida de los fuegos infernales, ni una manifestación celestial con un propósito mayor, carecía del decoro que algún herrero enano le hubiera podido infundir, o la belleza de las artesanías álficas, una espada igual a muchas otras. Fue forjada para durar, ya sea a una larga campaña o para lo que sería su vereda, un arma para combatir en la arena.


4.09.2014

Edrick, Liberador de la Montaña

En un poblado muy lejano, existió un joven granjero llamado Edrick. Edrick sembraba sus cultivos con esmero, alimentaba a sus animales y cuidaba de los bosques circundantes. Entendía mejor que nadie el delicado balance de la naturaleza y las consecuencias de romperlo.


Durante un atardecer en los primeros días del invierno paseando por el bosque, sus oídos escucharon un susurro casi imperceptible.


- te-te-tengo fri-frio.....


 Edric alzo la voz y busco con la mirada, conocía a todos los habitantes de los alrededores ya fueran personas o animales, no reconocía esa aguda vocecilla y eso lo inquieto.


- br br br br brrrrr


Los sonidos parecían muy cercanos pero seguía sin reconocer de que ser se podía tratar, no sería una ardilla, las ardillas se habían preparado muy bien para el invierno, resguardaron bellotas suficientes y se refugiaron en buenos arboles; no era un avecilla tampoco, estas se habían fugado con la migración a tierras mas cálidas hasta que la primavera llegara; lobos y oso no se alejaban en esa época del año de sus cubiles y mucho menos sus cachorros a los que era más probable que perteneciera esa vocecilla; definitivamente descarto la idea de que se tratase de uno de los aldeanos de los pueblos cercanos, los conocía a todos y ninguno sería tan pequeño como para escapar de su vista en el bosque que conocía mejor que nadie. De pronto escucho a su lado.

- br br brrrrrr fri-fri-o

4.08.2014

Sergain Lanza Danzante

Esta es la memoria de un hombre valiente, lo conocí en los días negros, un maestro en las artes del combate. 


No puedo negar que al principio lo odiaba, pues lo consideraba parte del grupo de salvajes que nos mantenía cautivos, fue solo con el pasar del tiempo que me di cuenta de que él era uno más de nosotros, era otro prisionero.


Tanto temía esos rostros reflejantes de un espíritu quebrado, aceptando los designios de los amos y alejados de toda luz, sin esperanza alguna, la aceptación de que no eran más que objetos muchas veces menos valiosos que las bestias de carga. El maestro de armas era uno más, nunca supe mucho sobre su pasado, pero seguramente compartía al igual que la mayoría, el que en algún momento su libertad fue arrebatada por los gnolls y con el pasar de las lunas su espíritu fue derrotado con la fuerza del látigo y el peso de las cadenas. Su función era entrenar a los que lucharían y morirían en las arenas para el entretenimiento de quien pagase por tan grotesco espectáculo, nos enseño a defendernos a pesar de nuestra renuencia a aceptar el tener que pelear por tan absurda causa, recuerdo en sueños muy lejanos haber tenido un entrenamiento muy parecido, pero este era más rudimentario y "era real".