Rhay era un artista viajero, le gustaba pintar lienzos en trazos fugaces
según le dictara su inspiración. Errante como era su costumbre, una vez se perdió
en el bosque, había escapado de una banda de goblins, seres pequeños de la
mitad de la estatura de un hombre, pero de rasgos maliciosos y piel rojiza, lo
atacaron en grupo aislándolo para que uno de sus cazadores montado en un huargo
le diera muerte, luego saquearían sus pertenencias en busca de oro y cualquier
cosa que esas criaturas considerasen de valor. Pero Rhay era valiente e
impulsivo, cuando se vio superado en número, emprendió la huida, no tenia forma
de escapar de un huargo su gran velocidad no superaría a un cuadrúpedo
entrenado para una persecución, la bestia y su jinete tenían la ventaja en tierra,
así que ahí encontró su salida. Emprendió una carrera hacia un árbol con las
fauces del animal tan próximas que sentía su aliento en la espalda, dio un
salto y apoyo una pierna contra el tronco, empleo toda su fuerza para lograr un
fuerte impulso y salto hacia otro árbol cercano, esta vez con la pierna opuesta
y con más gracia que fuerza, salto nuevamente hasta las ramas superiores de
otro árbol. Logro ver un par de flechas golpear la madera, pero no miro hacia atrás,
saltando entre las ramas no tardo tiempo en perder a sus perseguidores;
meditaba sobre lo que había pasado, ahora mientras volaba entre las copas del
bosque y ya sin el peligro a la vista reflexiono y un pensamiento llego a su
mente.
"esos no eran bandidos, era una patrulla"
