Huye, escóndete, que no te vean, no hagas ruido, engaña y sobre todo que no te descubran y si te descubren que no te atrapen, esa es la vida de una sabandija y hasta hace unos días esa era la vida de Sasha.
Llevaba varios meses con el teatro de marionetas, era muy popular porque con él podía contar historias más complejas en los pueblos, no requería de más actores y eso hacía que el espectáculo fuera más barato por lo que era más fácil que la gente diera algún donativo, la vida parecía tomar un buen curso, con algo más de fama incluso podría meterse a un circo o compañía teatral, sin embargo siempre se le iba la lengua en las entrevistas o malinterpretaba alguna parte de las negociaciones lo que contribuía a su rápida salida de cualquier grupo. Aun así tenía el talento suficiente para poder subsistir de manera cómoda por sí misma y no tenía problemas para contratar algo de ayuda extra cuando la requería. Un día cualquiera iban andando por el bosque su tropa y ella cuando de pronto se separó del grupo, un extraño olor llamo su atención y al acercarse a la fuente de origen vio lo que luego se convertiría en su peor temor, un lobo.
El feroz predador disfrutaba de su alimento, unos restos de otro animal que había localizado, pero la intromisión de Sasha había llamado toda su atención. Sasha vio esos enormes ojos que la seguían viciosos, las orejas puntiagudas que se movían atentas y esos enormes dientes que….