Las hadas de los sueños vuelan danzando entre los árboles,
se han estado reuniendo para un acontecimiento, la inquietud y el temor ante
los rumores las perturba a todas. Escondidas en el bosque se topan con los
pixies, un gigante parece también estar en los alrededores, los aldeanos de un
pueblo muy lejano así como aquellos que fueron salvados de sus captores
vampiros.
Un niño, cuya historia fue olvidada hace mucho tiempo camina
entre los diferentes seres, ve ángeles surcando los cielos, alguno conocido y
otros tantos desconocidos. Mira a la distancia y ve a una dama vestida de
negro, toca el harpa con magistral pericia emanando una melodía de tristeza y
melancolía que permea todo el bosque, el niño le habla pero la dama lo ignora, está
llorando y sus lágrimas se transforman en notas musicales a las que sus dedos
dan vida para expresar su pena.
Ve las hadas del bosque luego de retirar su atención de la
dama, no se había percatado, pero hay varias y muy diferentes, estaba un
sequito de la reina del bosque, pero a su vez estaban las habitantes de Luminia
que intercambiaban comentarios con sus semejantes, así mismo estaban las hadas
del mundo de los sueños, materializaciones mismas de sueños hermosos que han
volado a través de tantos mundos, también estaban los pixies que habían
emigrado siguiendo una flor por un arroyo para encontrar su nuevo hogar. Entre
los árboles, alcanza a ver a las dríadas, la dríada buena y la dríada mala,
ambas tratando de pasar desapercibidas, pero aun así atentas a lo que ocurría.
Ve a unos enanos acampando mientras discuten con el amable gigante, en otra
parte ve una tropa de gente muy diversa, un mediano, un gnomo y un elfo que
comparten el pan, otros hombres parecen refugiarse en las sombras de los
arboles ante el daño que les causa la luz, un unicornio presta atención
mientras vigila una carreta que se acerca despacio al lugar, transporta a tres
niñas.
Sara y Eli discuten sobre el lugar, no parecen tener una
seguridad en lo que están haciendo, llevan suficientes provisiones para el
camino que les aguarda, aunque no conocen lo distante de su destino. Idda nota
que hay mucha gente en el punto de reunión
que algunos niños tienen un libro
igual al de ella en las manos, un libro que ha tocado muchas vidas y formado
muchos sueños, una pequeña chispa de ilusión y esperanza que de vez en cuando
germina en algo más grande, algo como la flor que siguieron los pixies, o los aldeanos de
Dictum Caligo, una señal para que la gente supiera que algo se estaba poniendo
en marcha, una señal para aquel que cuidaba el faro, para el vidente que
vigilaba las estrellas y para el guardián que observa a la distancia.
Sara estaba convencida de que habían llegado al punto
indicado, pero Eli no dejaba de preguntarle sobre algún punto de referencia.
-Que no los ves Eli? Están todos reunidos aquí, este debe
ser el lugar.
-Es solo que no quiero llegar tarde y si todos ellos
realmente no saben dónde es? Tal vez solo estén de curiosos.
-No lo creo Eli, mira! En el cielo surcan ángeles y el
camino lo custodian los seres del bosque, este es el lugar correcto!
-y no son solo curiosos- intervino Idda – así como nosotras,
se han reunido seres de todas partes, seres que de alguna manera fueron tocados
por la misma chispa, todos los que no habrían de dejar pasar esta oportunidad,
todos los que tienen algo que agradecer, aunque solo sea el esfuerzo y la
intención de la buena obra que nadie más quiso hacer, la sonrisa y
determinación ofrecida cuando otros prefirieron girar la vista, esos detalles
que cambian vidas, desde aquel al que le salvo la vida hasta a aquella a quien
enseño a hacer el pan y las esclavas que no pudo salvar.
La cálida tarde dibujaba una colorida escena, paso pronto y
muchos de aquellos personajes aguardaron pacientemente, muchos jamás se
llegarían a ver de no ser por el acontecimiento, incluso los que solo moran en
lugares oscuros encontraron la forma de llegar, el viento llevaba susurros de
melancolía, había aun tanto por hacer y contar, pero no sería posible, porque
en esta historia ya no hay cabida para la noble hazaña heroica que lo inicio
todo, la historia se había transformado y en ella no había lugar para la que
hasta entonces había sido su protagonista, este día los personajes de cuentos y
fabulas se reunieron para presenciar el cambio de una era, terminaba la magnífica
era de los héroes con la partida de la última de ellos, terminaba no como se
habría esperado, no habría un gran combate final entre el bien y el mal, ni
siquiera un acontecimiento que marcara el suceso, simplemente la historia se
había ido erosionando hasta el punto en el que una campeona del bien ya no
importaba en lo absoluto, en la era que iniciaba no había lugar para los
ideales, así fue dictado pues el ideal heroico es la más pesada de las cargas y
muchas veces lleva consigo la ingratitud y la derrota, así es como nuestra
heroína sin haberse dado cuenta se volvió ajena a su propio cuento y se vio
obligada a partir. Era una historia muy sencilla y noble, solo era una
jovencita que quería luchar por el bien, por aquellos que no podían hacerlo,
los indefensos y necesitados, una búsqueda por hacerse acreedora a la
recompensa de los héroes, buscaba volverse una luz de esperanza en un mundo
impregnado de maldad y lleno de amenazas, sin embargo el hacer el bien es mucho
más difícil que el camino que ofrece el mal, así fue como sus compañeros no
resistieron el desgaste y fueron cambiando y abandonando el ideal que los había
motivado en primer lugar, el mundo en si fue cambiando y la eterna promesa de
una victoria se alejaba más y más, el camino solo se hizo igualmente difícil y
fue necesario buscar aliados, sin embargo no los encontraría en los miembros de
su equipo, tantas veces les había rogado por ayuda y tantas veces se habían
comprometido solo para arrojar el compromiso a la primera oportunidad. La
historia ya no toleraba a la heroína, pues sin darse cuenta de pronto se
encontró completamente sola contra todo el mundo, incluidos aquellos que alguna
vez se le sumaron para compartir la empresa de salvar al mundo, ahora el grupo
dejaba de ser el legendario equipo de héroes y se volvía un grupo de
mercenarios con un objetivo poco claro y sin impedimentos morales, nuestra
heroína se dio cuenta de ello e intento cuanto pudo por motivarlos en el camino
del bien, pero la palabra y la acción de sus compañeros siempre fue muy
distante una de la otra, finalmente se dio cuenta de que ni uno solo compartía
el ideal de salvar el mundo por la vía del bien, por más que varios se
comprometían a ello al final de cuentas no querían la carga que implica el
“hacer lo correcto” tirando juramentos y amistades para poder proseguir por la vía
fácil, la vía de la corrupción y la degeneración de los motivos y el actuar.
Fue así que se encontró en la encrucijada, la única manera
de continuar seria dejándose corromper y estar dispuesta a traicionarse a sí
misma y con ello traicionaría a los que habían quedado en el camino y aunque
estuvo a punto de hacerlo, se dio cuenta de que de esa forma el mal triunfaría,
pues no había otro ser en esta historia que estuviera dispuesto a recorrer la
senda de la luz, así que tuvo que tomar otro camino, volvería a empezar,
tendría que buscar otro equipo, uno que si estuviera dispuesto a salvar al mundo
con todo lo que ello implica, no solo el destruir a un enemigo, sino combatir a
aquellos que tienen inmerso al mundo en la oscuridad. Tendría que iniciar su
nueva jornada como nunca antes, completamente sola y para su infortunio, esa no
era la dirección que la historia habría de seguir, todo había cambiado, pero
ella se mantendría firme en sus creencias, en el creer que el mal puede ser
vencido aun por la luz más tenue, sabía que la gratitud de los inocentes que
había salvado era un tesoro mucho más precioso que el oro, las joyas o el poder
que pudiese encontrar, continuaría su búsqueda justo como la había empezado,
buscando ser la esperanza que protege a las personas de las sombras que nos
acechan y persiguen, así había empezado su jornada, con el sencillo deseo de
ayudar a quien así lo necesitaba y continuaba con ese sueño e incluso este se
había hecho aún más grande, pues había encontrado más y más enemigos y
amenazas, pero sus aliados no querían compartir dicha carga y así de simple fue
como su historia dejo de ser parte de la historia, por ello los personajes que
de alguna manera habían sido tocados por ella se habían reunido para
despedirla, para agradecerle su desinteresado esfuerzo y dedicación y en
algunos casos acompañarla hacia su nuevo destino.
-es algo triste, no? – Comentaba Eli – el que esta historia
tenga que terminar de esta forma, aun con tanto por hacer.
-las despedidas siempre lo son- Sara respondía- pero así
debe ser, ahora solo nos queda agradecer su esfuerzo y acompañarla al reino desconocido
de la “historia sin contar”, nadie nunca soporto tal carga por tanto tiempo y
el abandonar este cuento con la dignidad de mantenerse firme en lo que cree es
tal vez la mayor de las victorias, porque después de todo en un mundo como este,
cuantos pueden decir lo mismo? Cuantos pueden decir luego de soportar tantas
penurias y hacer tantos sacrificios, que este mundo no fue capaz de
corromperte? que lograste mantenerte firme a pesar de perderlo todo, que al
final lograste convertirte en la esperanza que buscabas ser, pues ahora al
repasar su historia podemos escuchar una fábula de alguien que fue capaz de
resistir, que si bien paso por momentos muy duros y difíciles, resistió a las
falsas promesas del mal, resistió y continuo su camino incluso luego de que el
mundo le dio la espalda y fuera traicionada por aquel a quien amaba tanto. Creo
que esta historia podemos recordarla como la historia de aquella que resistió
la corrupción de un mundo que lo que no corrompe, lo mata. Quisiera poder decir
que ella me inspiro, que me enseñó a mantenerme firme, que puedo llegar a tomar
su lugar, pero está más que claro que no hay lugar para nosotras aquí, por ello
habremos de acompañarla a buscar un lugar donde podamos ser quienes somos y
actuar conforme a lo que creemos, el mundo nos necesita más de lo que creemos, así
se dieron las cosas y ahora debemos partir.
La paladina recorría el camino con su vestido de batalla,
tiraba de un caballo que cargaba con sus posesiones, aunque realmente la única
posesión valiosa que tenía era una espada que según le habían dicho era una
reliquia, el único vestigio de la diosa que siempre la cuido y a la que dio la
espalda en una artimaña del enemigo en sacrificio por salvar el recuerdo de lo
que su esposo había sido antes de ser corrompido por las fuerzas oscuras, pues
le salvo la vida, pero este ya no era el, a partir de aquel suceso se dio la
debacle pues con él se había perdido el único punto de apoyo que quedaba en el
combate al mal, se había rendido ante la promesa de poder, olvidándose de todo
por lo que había luchado hasta ese momento. Esa espada se convirtió en un
compromiso, pues debía recuperar la confianza de la diosa y emprender su lucha
contra el mal, se dio cuenta de que se encontraba sola en su búsqueda por
salvar al mundo y que no lo salvaría únicamente destruyendo Avalon, pues los
enemigos son muchos más, se convenció de que el simplemente destruirlo no
bastaría, pues la tierra la heredarían los seres y dioses malignos que abundan
en ella, nada se salvaría y a esto había que sumar la constante diferencia de
poder entre los enemigos y ella, abismal la diferencia que haría imposible
cualquier progreso, por ello las victorias se contaban como migajas y a final
de cuentas algún ser maligno siempre se salía con la suya, así no podría haber
una victoria, necesitaba equilibrar las fuerzas y ante la falta de compromiso
de sus compañeros, lo único a lo que podía recurrir era a emprender una
búsqueda por traer de vuelta a las fuerzas del bien, ya en varias ocasiones se
habían dado indicios y visiones en los que ella habría de conseguir tal hazaña,
abriría el cielo y conseguiría que las legiones de los cielos regresaran al
mundo consiguiendo así una victoria real y significativa para el mundo, pues
ahí estaba el verdadero medio para salvar al mundo y no solo para evitar su
destrucción. Pero en algún punto todo aquello ya no importaba, no a la historia
y en contra de la historia, recorrería ese camino porque creía que era lo
correcto, lo que realmente salvaría al mundo, pero lo haría sola, porque todo
cambió y nadie estaba dispuesto a seguir el camino de la verdad, pues era
increíblemente duro e ingrato, no, la nueva era que iniciaba seria sobre el
camino fácil, sobre la indiferencia ante las consecuencias y ese no era el
camino de un héroe, la paladina recorrería el camino que ella fervientemente
creía correcto, el camino de la piedad que como los ángeles ya le habían dicho,
era el más difícil de todos y el más solitario también, pero de igual manera y
como se los había dicho, también es el más necesario; solo tenía su espada y la promesa inscrita en
ella de que alguien siempre la acompañaría, incluso en las fronteras más allá
de su propio cuento.
Los personajes la divisaron y poco a poco comenzaron a
rodearla, querían tocarla, querían estrechar la mano que había escrito su
propio cuento, querían acercarse lo más que pudieran a aquella que con su
voluntad les había mostrado el rostro de Maya, la que se había interesado por
ellos sin esperar nada a cambio, la que les había enseñado que es posible
mantenerse firmes en la lucha por sus sueños y que si estos no eran posibles
aun así valía la pena luchar por ellos. Una lagrima recorrió su rostro, pues al
final ese reconocimiento hacia que todo cuanto había sacrificado hubiera valido
la pena, intercambio unas pocas palabras con algunos de ellos pero la voz se le
quebraba, al final la única recompensa que habría de recibir eran una cuantas
palabras de afecto o una palmada en la espalda, para ella era más que
suficiente, una ligera muestra de afecto que era mucho más valiosa que todos
los tesoros del mar o las promesas vacías. Reconoció a todos y cada uno de los
personajes que ahí se encontraban, aunque no conociera sus nombres, si
recordaba sus rostros a pesar de haberlos conocido en la tragedia o en las
sombras, con alegría a todos les dedico unos instantes, pues a fin de cuentas
era por ellos que luchaba, por aquellos desconocidos que no le importaban a nadie,
por aquellos que no habían recibido una oportunidad y que habían sido tratados
con la injusticia que el mundo regido por el mal imponía.
Así, el sin fin de personajes pasaron a desearle buen viaje,
le agradecieron por ser aquella luz que se le había negado al mundo y le
agradecieron aún más el que siguiera tratando, el que no se rindiera y
continuara buscando una esperanza de un nuevo y mejor porvenir, no para ella,
sino para el mundo que tan duramente la había tratado. Muchos se cuestionaron a
sí mismos, ¿tal vez pude ayudarla? ¿tal vez debimos darle ánimos mucho antes?
¿y si no hubiésemos sido tan indiferentes? Habían muchas cuestiones, pero ya no
importaban, no era tiempo de reflexionar, sino de decir “gracias y adiós”.
La multitud de pronto abrió el paso, pues se aproximaba
Dream, el sueño imposible que ahora ya no podía ser, encarnada en lo que habría
sido la imagen de la bella hija de Gen´del y Cat´siuji, cualquiera que los
hubiese conocido en sus tiempos felices habría notado de inmediato la similitud
y llegado a la deducción de que se trataba de su heredera. Cat al fin podía
conocer a aquel sueño que la impulsaba, corrió a abrazarla y ambas lloraron,
tenían tanto que decirse una a la otra, había tanto que decir pero las palabras
no les salían, querían disculparse mutuamente porque simplemente no habían
podido ser y ahora nunca serian, no como era el sueño original, pues aquel
sueño se había originado en la pureza del corazón, aquel sueño era basto como
un deseo de buena voluntad para todos los hombres, era un sueño ambicioso digno
de la divinidad y que seguramente se le abrirían las puertas de los altos
planos celestes y ahí encontraría el único hogar en el que un ser de tal pureza
pudiera existir. Dream comenzó a cambiar, pues nunca tendría un padre pero
podía tener más de una madre, parecía rejuvenecer, pues ahora se trataba de un
nuevo sueño más joven y frágil, un sueño fantástico cuyo cabello era ahora rosa
y la luz hacia que reflejara tenues colores de un arcoíris; sus ojos dejaron
atrás el color celeste y en su lugar brillaban dos hermosas gemas cristalinas y
puras, un nuevo sueño se había formado, uno por el que valía la pena seguir
avanzando en la dirección correcta. Dream desapareció, volvió al reino de los
sueños donde seguiría inspirando la búsqueda del mañana con la esperanza de que
tal vez algún día pudiese volverse real en plenitud, un sueño hermoso para con
toda la humanidad y la creación.
Cat seco sus lágrimas
y prosiguió con el inicio del final, el resto de los personajes permaneció ahí
observando cómo se marchaba, incluso el unicornio no se aproximó demasiado,
mientras los ángeles que había conocido marcaban su camino. Sabía que no estaba
sola, pues además de la promesa en la espada, ahora contaba con la gratitud de
cuantos había llegado a ayudar y de todos aquellos por los que aun lucharía,
pues el mal tiene muchas formas y solo puede ser vencido por el bien, por la
luz, pues de otra forma el mal no es vencido, sino que se transforma de
diversas formas más allá incluso de la noción de los mortales, afortunadamente
para los justos, ese mismo mal puede ser combatido con obras pequeñas siempre
que sean de buena fe, eso es lo que realmente salvaría al mundo, pero algo tan
sencillo es a la vez incomprensible para muchos de sus habitantes, eso es lo
que hacía especiales a los héroes que provinieron de Al´dei que ellos luchaban
con ese conocimiento innato de lo que es correcto y lo que no lo es, por ello
se les busco y era por ello que a donde quiera que llegaban destacaban, porque
en su simplicidad estaba la mejor arma para luchar contra el mal, un buen
corazón y la voluntad para seguirlo.
Cat se aproximó a la carreta que parecía estarla esperando,
junto a ella vio a tres niñas no mayores de lo que ella era cuando inicio su
jornada hacía ya tanto tiempo. Se aproximó con cierta familiaridad, había algo
entre ellas que formaba una poderosa empatía, como si hubiesen recorrido un
largo camino juntas y ahora se reencontraran para continuar más allá de las páginas
de esta historia. Eran estrellas marcadas para ser las campeonas del bien,
nunca se habían conocido pero sus destino estaban entrelazados y se reconocían
unas a otras, como hermanas que hubiesen sido separadas de pequeñas y al fin el
destino las reuniese de nuevo para emprender juntas una última aventura.
-Bienvenida hermana- saludo Sara – al fin nos conocemos.
-Hola, ustedes deben ser las estrellas que anunciaron mis
sueños- parecía recordar Cat – Altarf, Syrma y Skat según recuerdo.
-Así es, pero ahora nos llamamos Sara, Idda y Eli, hemos venido
a ayudar, pero parece que llegamos demasiado tarde, la era ya ha cambiado y con
el cambio se extinguió el tiempo de los héroes. Ahora al menos queremos
acompañarte para que no recorras el camino hacia el horizonte tu sola.
Cat vio el rostro sincero de las tres jovencitas y en sus
ojos pudo ver algo que hace mucho no veía en persona alguna, el deseo
primordial de buscar algo mas alla de los sentidos, ese algo que pocos aprecian
y que hace que las personas que lo tienen sean diferentes, eso que les impulsa
a tomar el camino difícil porque es el camino correcto, el deseo ferviente de
hacer el bien para con los demás, no por una recompensa ni por temor a
represalias, sino una voluntad pura y brillante que nos brinda esperanza en
esos días turbios que parecen no tener fin, cuando la oscuridad se cierne a
nuestro alrededor y nos sofoca apretando sus garras contra nuestros cuellos y
entonces cuando ya no puedes mas, te topas con esa persona que te mira
fijamente y te dedica una sonrisa, un gesto de amabilidad que ahuyenta los
nubarrones y nos enseña que al final incluso los días mas malos tiene un final,
creen en ello y nos ayudan a compartir esa creencia, la creencia de que no todo
es soledad y sufrimiento, pues en todos nosotros existe luz y la capacidad de exteriorizarla,
de tener un pequeño detalle que brinde luz a una habitación en penumbras. Las
veía a los ojos y se veía a si misma, al mismo tiempo podía ver el rostro de la
diosa madre en ellas pues de ellas su amor emanaba y era la fuerza que les
había reunido para brillar en esplendor y mostrarle al mundo que la noche tiene
un fin, que la luz nunca estuvo del todo ausente, solo había que buscarla con
un poco mas de entusiasmo, pues si era verdad que la diosa Maya había
abandonado el mundo, que era esa luz que emanaba de jóvenes como las que ahora
partian a lo desconocido? Si la diosa moraba en sus corazones, estaba esta
realmente ausente? Tal vez la habíamos buscado con los sentidos equivocados,
pues su poder no radica en lo que podemos ver, al menos no con los ojos, para
encontrarnos con aquella divinidad es necesario utilizar el alma y por ello es
tan difícil encontrar verdaderos creyentes, pues lamentablemente los mortales
nos dejamos guiar por el poder de la hechicería y no por la iluminación del
ser, por ello cuando surgen estrellas como las cuatro que ahora se encuentran,
resultan demasiado increíbles para la mayoría, porque el poder que radica en
ellas no es del tipo que los hechiceros evocan, sino que se trata de una fuerza
mucho más sutil y fina, una fuerza que realmente puede salvar a un mundo que
agoniza tras las centurias del dominio de la oscuridad.
-entonces, esto es todo? – preguntó Eli – partimos así, sin
pena ni gloria?
-claro que no – le respondió Cat – partiremos, pero será en
la más grande de las glorias, pues partimos porque es lo que creemos correcto,
el camino de la virtud, la rectitud y la piedad para un mundo que nos necesita
mucho más de lo que creemos.
-pero… simplemente no
es justo- continuaba Eli.
-no lo es, este mundo hace mucho que no ve la justicia, es
por ello que nos necesita y es por ello que continuaremos luchando, lucharemos
por una esperanza que todo el mundo cree imposible, pero si nos mantenemos
juntas y marchamos en la misma dirección, con determinación y valor, estoy segura
que lograremos al menos una sola victoria, por pequeña que esta pueda ser,
incluso si esa victoria se encuentra más allá de los alcances de la propia
historia.
- hacia donde habremos de partir? Cual será nuestro camino?
– Preguntaba Idda.
Cat ayudo a Idda a subir a la carreta junto a Sara, luego
esta subía a su caballo junto a Eli intentando reconfortarlas.
-nosotras somos jinetes de los cielos y nuestro camino
siempre será hacia adelante, hacia el horizonte más allá incluso del relato que
para nosotras ahora termina, por la victoria que se le ha negado a este mundo,
cabalgamos en búsqueda de la luz y de la
calidez de su amor, cabalgamos hacia el mañana, un mañana donde nuestros sueños
se volverán realidad, donde encontraremos paz y la espada ya no será necesaria
y se volverá un recuerdo para que las generaciones venideras no olviden el
camino recorrido. Somos jinetes de los cielos y cabalgaremos en las alas de la
esperanza por siempre.
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